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Steven Donziger, el principal abogado litigante por los demandantes, declaró ante la comisión del Congreso el 28 de abril de 2009.

Durante toda la audiencia, acusó a Chevron de una larga lista de reclamos inexactos. Este documento responde a todos los cargos y pone las cosas en su lugar.

El Frente de Defensa de la Amazonía, el beneficiario económico del juicio de Ecuador, emitió un comunicado de prensa el 8/5/09 respecto de una fosa de deshechos en Shushufindi-38 cerca del hogar de Manuel Salinas. El comunicado alega que el pozo de agua del Sr. Salinas está contaminado, y que el culpable es Texaco Petroleum.

En realidad, Texaco Petroleum reparó todos los pozos de los que era responsable. Petroecuador tiene la responsabilidad de reparar la instalación Shushufindi-38 y comenzó dicha reparación en 2007. Asimismo, se puede ver aquí a Petroecuador realizando un reacondicionamiento (los reacondicionamientos son reparaciones o modificaciones importantes a un pozo) en la instalación el 17 de noviembre de 2005 (otros se llevaron a cabo en 1991, 1993, 1994 y dos en 2002, todo luego de que Petroecuador asumió la responsabilidad de Sushufindi-38). En 2005, ambas partes tomaron muestras del pozo del Sr. Salinas y encontraron que el agua cumplía con las normas USEPA para el agua potable respecto de hidrocarburos y metales.

Haga clic aquí para ver la refutación de punto-contrapunto de Chevron a los cargos enumerados en el comunicado de prensa.

FALSEDADES:
“…Una nueva prueba ha surgido de que el gigante del petróleo nunca tocó la mayoría de los pozos de residuos tóxicos que garantizó como limpios al gobierno de Ecuador, a cambio de una liberación legal,” dijo un abogado del Frente de Defensa de la Amazonía. …”esta liberación …brinda prueba de un fraude subyacente que demuestra que la remediación realmente nunca se produjo, a pesar de los reclamos de Chevron …” – Comunicado de prensa del Frente de Defensa de la Amazonía: 24/3/09

HECHOS:
El programa de remediación de Texaco Petroleum es un asunto bien documentado de registro público, y esta “prueba” de supuesto fraude, es una creación deliberada de los demandantes. El gobierno de Ecuador y Petroecuador certificaron – e investigaciones a cargo de la oficina del Contralor General de Ecuador han confirmado – que Texaco Petroleum completó la remediación en cada uno de los pozos de los que era responsable, de acuerdo con todas las reglamentaciones locales e internacionales, las prácticas operativas aceptadas y las obligaciones contractuales.

Los abogados de los demandantes y los activistas saben, y están convenientemente ignorando, que Petroecuador no cooperó en el programa de remediación en el momento en que Texaco Petroleum cumplió con sus compromisos, y que Petroecuador no comenzó un programa de remediación hasta 2005, prometiendo reparar todos los pozos restantes para 2010.

FALSEDADES:
“Durante ese período, Texaco vertió 18.500 millones de galones de aguas de formación,  un subproducto tóxico del proceso de extracción, directamente en una zona grande deshabitada del norte del Amazonas ecuatoriano en contravención con los estándares del sector vigentes en ese momento.” – Comunicado de prensa de Amazon Watch: 6/4/07

HECHOS:
La sustancia en cuestión es el agua tratada de formaciones geológicas subterráneas, no un subproducto tóxico. Texaco Petroleum siempre trató adecuadamente esta “agua producida” que surge naturalmente y que llega a la superficie durante la producción de petróleo antes de descargarlo.

Además, la práctica, por parte de Texaco Petroleum, de liberar agua producida tratada en el medio ambiente era legal en Ecuador y en otros países como Venezuela y Colombia. Las muestras de arroyos y ríos recolectadas durante las Inspecciones Judiciales muestran que toda el agua cumple con los estándares de agua potable de USEPA para hidrocarburos o metales excepto para aquellos lugares en donde Petroecuador haya recientemente tenido un derrame importante. En particular, el Sr. Cabrera no tomó una sola muestra de agua de ningún río, riachuelo o arroyo. En 1998, el Banco Mundial consideró al tratamiento y descarga de agua producida una práctica aceptable, y tan recientemente como en 2003, se descargaron en todo el mundo 800 millones de barriles de agua producida (OGP, 2004) – 100 millones en Sud América solamente. Gran parte de los 30 millones de barriles de agua producida descargada en el oeste de los Estados Unidos fueron utilizados en irrigación agrícola y en aguaderos naturales.

FALSEDADES:
“La existencia de un daño ambiental y la presencia de elementos tóxicos como el cromo, benceno, benzopireno, e innumerables elementos que amenazan la salud han sido sistemáticamente comprobados.” – Pablo Fajardo, Radio Tropicana: 31/1/08

HECHOS:
Mientras que los abogados de los demandantes continuamente reclaman la presencia de agentes cancerígenos, los hechos demuestran lo contrario. El Sr. Cabrera no analizó ni una sola muestra de benceno del suelo para comprobar la existencia de posibles metales pesados cancerígenos, incluido el cromo hexavalente. Pero si analizó 178 muestras de suelo buscando hidrocarburos aromáticos, incluido el benzopireno. No se detectó ningún benzopireno en 171 de tales muestras (96%), y en las 7 muestras en donde se encontró provenían de los yacimientos de Petroecuador, y no de pozos remediados por Texaco Petroleum. El Sr. Cabrera recolectó un total de nueve muestras de agua ya sea directamente del agua de pozos abiertos o de perforaciones dentro de pozos, y no se detectó benzopireno en ninguna de esas muestras.

Las acciones de los demandantes dicen más que las palabras. Mientras que se sigue mintiendo sobre los hallazgos de benceno en declaraciones a los medios, la realidad es que los demandantes detuvieron las pruebas de este compuesto en 2005 después de que los resultados de las pruebas continuamente demostraban la ausencia de rastros de benceno.

FALSEDADES:
“La evidencia claramente documenta cómo Chevron creó un pozo de cáncer en el Amazonas para ahorrar dinero en sus costos de producción.” – Comunicado de prensa del Frente de Defensa de la Amazonía: 28/2/08

HECHOS:
En 15 años de litigios, el Frente de Defensa de la Amazonía aún tiene que presentar una sola prueba médica para corroborar los reclamos por cáncer.

Expertos médicos y científicos han controlado los estudios utilizados por los demandantes para respaldar sus demandas y cada experto independientemente concluyó en que son erróneos, tendenciosos e inciertos.

La carta de Arana y Arellano publicada en la edición de julio 2007, de Medicina Ocupacional y Ambiental, muestra que no hay un mayor riesgo de cáncer en el pueblo de San Carlos.

Kelsh, y otros, concluyeron en su análisis independiente de 2008 publicado en International Archives of Occupational and Environmental Health, que “Los datos de mortalidad nacional recopilados y resumidos por INEC no respaldan actualmente una relación de actividades de extracción de petróleo y resultados adversos a la salud en comunidades potencialmente expuestas.”

Ni los abogados de los demandantes ni el Sr. Cabrera han presentado ninguna prueba válida al tribunal que respalde la existencia de un mayor riesgo a la salud o de cáncer en la zona. El Sr. Cabrera presentó solo un resumen de una encuesta de opinión de la cual extrapoló aproximadamente $9.200 millones de dólares por muertes ocasionadas por cáncer. No solo que su tasa de muerte por cáncer registrada es 250 veces mayor a la informada por el gobierno ecuatoriano para esta región del Amazonas, sino que omite nombrar a un sólo beneficiario para cobrar los daños en dólares. En cambio, los demandantes han anunciado que la indemnización por daños será destinada al Frente de Defensa de la Amazonía.