Hace poco, una delegación liderada por el Frente de Defensa de la Amazonía viajó a Louisiana con el objeto de trazar un paralelo entre la demanda respaldada por abogados litigantes estadounidenses contra Chevron y el derrame de petróleo del Golfo de México.
No hay duda que la población en el Oriente enfrenta dificultades; sin embargo, no es legítimo hacer una comparación entre la situación provocada por el derrame en el Golfo de México y los temas discutidos en el juicio que se está dirimiendo en el Ecuador. Es decepcionante ver como el Frente de Defensa de la Amazonía (el beneficiario financiero designado en el juicio de Ecuador) y sus partidarios tratan de sacar ventaja de la tragedia que enfrenta la gente en el Golfo para legitimar su fraudulento juicio en contra de Chevron. Sin embargo, esto no nos sorprende, pues constituye el mismo tipo de manipulación y engaño que han hecho a través de los años, aprovechándose de las dificultades y sufrimientos de sus propios compatriotas en la región Amazónica.
De hecho, los problemas en el Oriente han sido exacerbados por el Frente de Defensa de la Amazonía, que se ha opuesto a los esfuerzos de Petroecuador de limpiar la región, lo cual daña los intereses de la misma gente que afirman representar.
Este mes se cumplen 20 años que Texaco Petroleum dejó de ser operador del consorcio controlado por el Estado ecuatoriano en Oriente. La firma dejó el Ecuador luego de completar una remediación ambiental que demandó una inversión de $40 millones de dólares y que, siendo aprobada por el mismo gobierno, liberó a la compañía de obligaciones futuras.
A partir de 1990, Petroecuador, el socio mayoritario en el consorcio con Texaco, ha sido el operador exclusivo de los campos petrolíferos y ha perforado 414 nuevos pozos, mientras acumulaba un terrible record ambiental. La petrolera estatal ecuatoriana ha reconocido su responsabilidad y ha iniciado su propia limpieza de la zona. Petroecuador planea remediar 370 piscinas, a un costo de 31.5 millones de dólares hasta 2013, y por el momento ha remediado 86 piscinas. Cabe mencionar que Petroecuador tiene la capacidad y la pericia requeridas, pero más que nada, cuenta con el apoyo del gobierno para completar esta tarea.
No obstante, los abogados litigantes de los Estados Unidos que están detrás del juicio en Lago Agrio entablado en contra de Chevron y el Frente de Defensa de la Amazonía han interferido en el programa de limpieza de Petroecuador. Estos han solicitado a la Corte detener la limpieza – no por su preocupación por el medio ambiente, sino por temor a que tal remediación pueda afectar el caso que mantienen en contra de Chevron.
En su lucha por defender su reclamo carente de todo fundamento, estos abogados y los representantes locales del Frente han hecho mucho daño al Ecuador en muchos aspectos. Han corrompido el juicio, no solo a través de maniobras mediáticas como la que realizaron en Louisiana la semana pasada, sino a través de la falsificación de informes periciales, la fabricación de evidencias, la presentación de demandas por salud sin fundamento alguno y la colusión con los peritos de la Corte. Este fraude en contra de las cortes del Ecuador, el gobierno del país y sus propios ciudadanos ha dañado la reputación internacional de la nación, en lo atinente a temas de corrupción e imparcialidad de la justicia.
Además del circo mediático de falsas acusaciones que han montado, estos abogados que están detrás del juicio en Lago Agrio son un obstáculo para las soluciones que los habitantes de Oriente merecen. Ya es hora de que dejen de lado sus propios intereses económicos.