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En otra mentira destinada a engañar al público, los abogados litigantes estadounidenses detrás del caso Chevron en Ecuador y sus socios de negocios de las ONG activistas siguen afirmando que las tribus indígenas en la región del ex consorcio están “próximas a extinguirse”. Sin embargo, esta afirmación no podría estar más lejos de la verdad.

El Dr. Robert Wasserstrom, un ex profesor de Antropología y Salud Pública de la Universidad de Columbia y un experto de Chevron aseguró en un informe de 2008 que:

“A comienzos de 1950, los índices de crecimiento entre los grupos nativos en Ecuador han seguido las mismas tendencias que las poblaciones indígenas en toda la Cuenca del Amazonas en áreas con producción de petróleo, minería y extracción de madera, como así también en regiones subdesarrolladas.”

El informe completo está disponible aquí. Toda información adicional sobre la historia de las tribus indígenas está disponible aquí.

De hecho, las estadísticas del censo del gobierno ecuatoriano y todos los datos publicados y revisados por colegas acuerdan que la población de cinco grupos indígenas identificados por los demandantes ha aumentado en cantidad o sigue estable desde que Texaco comenzó las operaciones en Ecuador.

La población indígena experimentó una caída masiva, mucho tiempo antes de que se descubriera petróleo en Ecuador. No obstante, los abogados de los demandantes esconden el hecho bien documentado de que esta caída comenzó cuando los europeos llegaron a Oriente cientos de años atrás, portando enfermedades de otros lugares. De modo tal que Cofán casi queda extinta en 1923 (aproximadamente 40 años antes de que Texaco llegara) cuando un brote de sarampión mató casi a toda la población, dejando solo a unos cientos vivos.

Estudios demográficos presentados por el Dr. Eduardo Bedoya (un Licenciado en Antropología de la Universidad de Nueva York que fue consultado para  ILO, CARE-Perú, WINROCK Corporation, el Banco Mundial y el IUCN) indica que los grupos indígenas (especialmente Cofán) – distan mucho de “enfrentar la extinción”, tal como ha sido afirmado. En realidad, la población indígena se ha más que triplicada, de los casi 300 habitantes en 1960 a 1.044 según el censo oficial del gobierno de Ecuador de 2001.  Este cuadro demuestra aún más el crecimiento de la población.

La “masacre” de la población indígena por la que los demandantes y ONG alineados culparon a Texaco no podría distar más de la verdad. Las estadísticas del gobierno y estudios antropológicos independientes llegan todos a la misma conclusión: la población de los cinco grupos indígenas en la región ha aumentado durante más de sesenta años.