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El silencio es notable

DATE: mié, abr. 21, 2010 POSTED IN: Archivo del Blog

En el lapso de una semana, el equipo técnico de Chevron ha descubierto dos nuevos derrames de petróleo en la Amazonía ecuatoriana,  zona de producción petrolera. Uno abarca tres hectáreas (7,4 acres) cerca de la estación productora Guanta de la petrolera estatal Petroecuador, en el corazón de la nacionalidad indígena Cofán. El otro afecta media hectárea (1,2 acres) en el campo Sacha, una zona operada por el consorcio Río Napo. El derrame está cerca del pueblo de San Carlos en donde los abogados de los demandantes afirman que el petróleo ha ocasionado un sinfín de problemas de salud.

Sin embargo, el Frente de Defensa de la Amazonía, Amazon Watch y Rainforest Action Network – los grupos que respaldan el juicio sin fundamentos contra Chevron – no se han manifestado al respecto. A pesar de declararse defensores del ambiente y de la gente de la región de Oriente de Ecuador, no ha habido ninguna expresión de agravio, ninguna denuncia de las empresas que operan en estas áreas, ningún comunicado de prensa, ninguna conferencia de prensa y, por supuesto, ningún juicio.

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17 de abril de 2010: Foto con orientación noroeste. Vista general del derrame de Petroecuador.

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17 de abril de 2010: Foto con orientación sureste que muestra un arcén que hace de dique para contener los fluidos como parte de las actividades de remediación realizadas por Petroecuador en la zona del derrame ubicada aproximadamente 1 km al norte de la estación productora de Guanta.

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10 de abril de 2010: Actividades de remediación del reciente derrame de petróleo de Petroecuador desde la línea de producción cerca de San Carlos.

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10 de abril de 2010: Actividades de remediación del reciente derrame de petróleo de Petroecuador desde la línea de producción cerca de San Carlos.

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Localización de Derrames de Crudo Ocurridos Recientemente en el área de la Antigua Concesión Petroecuador-Texpet

No obstante, este comportamiento es coherente con el patrón actual de ignorar la conducta de Petroecuador y de oponerse a los esfuerzos de limpieza de Petroecuador. Dado su historial, valdría preguntarse si estos abogados y activistas son realmente defensores del ambiente y de los pueblos indígenas que afirman representar.

Bien podría ser que el Frente de Defensa de la Amazonía, Amazon Watch y Rainforest Action Network están realmente más interesados en sacarle todo el dinero que puedan a Chevron, más que en limpiar la Amazonía.

Los abogados litigantes estadounidenses a cargo del juicio ambiental en el Ecuador  afirman que Chevron, una empresa que nunca operó en el Ecuador, es de alguna manera responsable de la situación actual por  la mala gestión ambiental de Petroecuador. Asimismo, al confrontarse con el desempeño irresponsable de Petroecuador  durante las últimas dos décadas, los abogados reclaman que la contaminación de  Petroecuador es responsabilidad de Chevron porque (tal como lo expresaron ellos) Petroecuador “heredó” un “sistema de producción deficiente” de Texaco Petroleum.

Tales reclamos son absolutamente falsos.

(1)   Está comprobado que Texaco Petroleum, actualmente una subsidiaria de quinto nivel de Chevron, operó en el Ecuador  como un socio minoritario de la empresa estatal Petroecuador. Todas las decisiones del consorcio fueron tomadas conjuntamente por Petroecuador, el gobierno del Ecuador  y Texaco Petroleum. El sistema del que Petroecuador se hizo cargo por completo en 1992 se construyó de acuerdo con las reglamentaciones aplicables ecuatorianas y con las prácticas del sector,  aún vigentes en muchas partes del mundo.

(2)   En las últimas dos décadas, Petroecuador destinó más de mil millones de dólares a duplicar la cantidad de pozos en el área de concesión. A efectos de aumentar la producción de petróleo, Petroecuador ha perforado más de 400 pozos, lo cual representa un costo mayor a $1.200 millones y realizó miles de remodelaciones (250 a un costo aproximado de $170.000 cada uno en 2009). Sin embargo, Petroecuador gastó poco en prevención contra corrosión y en mantenimiento, tareas que son clave para prevenir los derrames de petróleo. También continúan utilizando pozos sin revestir, habiendo construido al menos 270 pozos (más del 90% de estos están ubicados en la antigua área de concesión) en los últimos tres años.

A principios de los 90, después de que el gobierno del Ecuador  tomó la decisión de no renovar el contrato de concesión, Texaco Petroleum gastó $40 millones en la remediación de su participación en las operaciones del consorcio. En ese entonces, el gobierno del Ecuador dio por finalizada esta remediación y liberó a Texaco de responsabilidad ante cualquier reclamo futuro. Petroecuador ha reconocido reiteradamente que era su responsabilidad remediar el resto de los yacimientos en el área de concesión incluidos “todos los pozos.”

Desde que asumió el control total de las operaciones de los yacimientos petrolíferos de Oriente, las operaciones de Petroecuador han generado más de 1.200 millones de barriles de petróleo crudo y 260 millones de pies cúbicos de gas natural, lo que representa un valor de mercado de más de $57.000 millones. Mientras que la empresa ha destinado recientemente más de mil millones de dólares a perforar nuevos pozos para maximizar las utilidades del petróleo, han destinado poco dinero a la remediación ambiental y a los proyectos socioeconómicos en el área. La falta de gasto destinado al mantenimiento y adecuadas medidas preventivas contra los derrames ha dado como consecuencia flujos y oleoductos colapsados, lo cual generó un registro deplorable de derrames de petróleo.

A pesar de la constante contaminación de Petroecuador, ni el Frente de Defensa de la Amazonía ni Amazon Watch ha puesto a Petroecuador en la mira de la campaña de remediación de Oriente. Cuando Petroecuador comenzó a remediación los pozos en el2006, el Frente de Defensa de la Amazonía exigió que la empresa detuviera sus planes de remediación tan esperados ya que estos esfuerzos estaban “alterando el juicio.”

Si bien los abogados litigantes de los Estados Unidos y sus socios constantemente describieron la mala gestión ambiental de Petroecuador como responsabilidad de Chevron, no cabe duda de que no es así. Los hechos son claros – Texaco Petroleum actuó con responsabilidad y realizó la remediación  de la parte que le correspondía por el consorcio hace años, mientras que el gobierno del Ecuador  y Petroecuador han preferido sacar rédito de la administración ambiental.